
José María Arias, presidente del banco Pastor, me dijo anteayer en un almuerzo que esta crisis financiera sería muy profunda, tal vez más de lo que imaginamos, pero que pasaría muy rápidamente, tal vez en 2010. Sin el menor pesimismo, pero tampoco sin alardes de optimismo, el banquero sabía de lo que hablaba. Y reforzó mis convicciones de que, en el ámbito doméstico y empresarial, el vacío crediticio terminará exasperando a quienes han cimentado sus negocios en la cultura del préstamo permanente. Ésta va a ser una crisis de quienes han fabricado cualquier cosa o prestan servicio de cualquier manera sin la menor ortodoxia empresarial, sólo por el hecho de disponer de recursos a espuertas y casi regalados.
El solomillo que nos despachamos apuntaló este pensamiento en el escenario del V Foro Hotusa, al que fui invitado como ponente por Amancio López Seijas, fundador de este grupo hotelero, presente también en la mesa junto al conseller de Foment del Treball de Catalunya. La carne estaba en su punto, como el servicio al completo del hotel Eurostars Grand Marina, en el World Trade Center de Barcelona. Porque cuando se funciona bien, las crisis -y hemos ya vivido varias- resultan muy salutíferas para limpiar el horizonte de empresas flojas o de hoteles sin mucho fundamento. Claro que una crisis crediticia asfixia al buen empresario necesitado de recursos, pero no es menos cierto que despeja igualmente el horizonte de concurrentes arribistas que sólo están ahí porque no les ha costado mucho llegar hasta ahí. Una crisis es una magnifica oportunidad de ordenar los papeles de la oficina.
Josep Piqué, nuestro ex ministro de Exteriores, me animó a invertir en algunos países de América Latina. Chile, el más serio. Brasil, el más importante. México, el mejor situado por su vecindad con los Estados Unidos. Éstos, junto a otros tigres asiáticos como Indonesia, serán las potencias del futuro. Por supuesto, con permiso de India y China, que ya lo son en la actualidad. Nos espera, pues, un mundo multipolar donde Estados Unidos perderá su hegemonía, aunque no su carácter de gran potencia. El presidente del banco Pastor sembró, no obstante, una duda respecto a estos gigantes asiáticos. Si el mundo occidental entra en crisis de consumo, ya veremos qué ocurre si las potencias asiáticas se quedan sin compradores, en qué queda su boyante crecimiento económico… No es nada evidente que China e India sean grandes potencias en los próximos años. Habrá que esperar más a ver cómo Occidente rehace sus deberes.
Lo cual me invita a pensar que el futuro inmediato de nuestro proyecto de Hotel de los Sentidos en Valparaíso es verdaderamente halagüeño. No me he despistado del objetivo señalado. Entre viajes, conferencias y almuerzos de trabajo, el tiempo no me ha regalado un plus de energía para seguir desarrollando la idea que nos tiene ahora entretenidos. Pero hemos de pasar a la acción definitivamente. La tarea en las próximas semanas es definir el concepto, independientemente de su ubicación y de los recursos para su construcción. Dentro de dos semanas emprenderé un viaje iniciático, como siempre, por diversos ryokan y onsen de Japón. Seguro que volveré inspirado. Allí se cuece la esencia de la espiritualidad zen, el florilegio de la estética minimalista, la pausa vital necesaria para ordenar las ideas en torno al qué haremos y cómo lo haremos. Inmediatamente después volveré a Chile para localizar ya algunos escenarios posibles para este Hotel de los Sentidos. Nadie está dormido. Reflexionamos. Nos tomamos un respiro para pasar inmediatamente a la acción.
¿Qué esperas para entrar en nuestra mesa de trabajo?
Fernando Gallardo




