Archive for the ‘Actualidad turística’ Category

Turismo basura en Mallorca

Jueves, enero 21st, 2010

En California no tiran su basura a la papelera, la convierten en programas de televisión.
Woody Allen

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Que la Playa de Palma es una basura no debería sorprender a nadie. Menos aún al presidente de las islas Baleares, que la tiene frente a sus narices. Pero el empecinamiento humano en vivir de las rentas del pasado, pese a su decadencia, no es condición exclusiva de mortales a pie de terremoto, sino también de privilegiados servidores públicos que seguro sirven para otros menesteres, pero no para éste.

Subrayo lo dicho estos días por el presidente del Consejo Superior de Cámaras de Comercio de España, Javier Gómez Navarro. Es más, ya iba siendo hora de que lo proclamara. Tras su experiencia anterior como ministro de Turismo, nadie mejor que él sabe el estercolero en que se ha convertido este destino turístico. Muchos se lo callan porque no se atreven a contravenir las reglas de lo políticamente correcto, y con ello no hacen sino agravar el problema y extender el deterioro de la imagen país en todos los foros mundiales. Cuando hay lepra, todo el mundo se aparta.

Profeso una profunda admiración por Javier Gómez Navarro. Y él bien lo sabe. Una amistad y un reconocimiento especialmente oportunos en estos días en que se celebra la 30ª edición de Fitur, la feria que él creó y en la que unos cuantos jóvenes estuvimos implicados trabajando a (más…)

Amo mi barra rica

Sábado, noviembre 14th, 2009

Nunca les perdonaré que se hayan ido de mi barra. El camarero se acercó a mi lado de la mesa y se dolió de haber perdido al cliente que tenía asignado desde el principio de la noche. Parecía algo afectado, aunque su sonrisa ancha denotaba una dosis de complicidad French-Waiter-Kitchen-Art-Les-Boisonscomo la que se tiene cuando un adolescente abandona la primera vez el hogar familiar. Lo repitió al menos tres veces con lástima medio divertida: “nunca les perdonaré que se hayan ido de mi barra”.

Bien sabía que seríamos atendidos con todo merecimiento en aquella mesa, asignada a otro compañero garzón de la sala baja. Es mi restaurante favorito en Santiago de Chile, mi must personal, ese local que frecuento a menudo porque sé de corrido que voy a comer rico y muy bien atendido. Entré aquella noche después de aterrizar de la isla de Pascua, sin tiempo para una ducha en casa, lo justo para dar gusto al paladar con un ceviche y una corvina camaleónica. Fui recibido también como siempre, muy amablemente, con ademanes rituales de bienvenida y saludos prolijos de toda esa cohorte de garzones que en estricto orden circulan por entre las mesas. Del fondo a la entrada, de los cenáculos a la gran sala abierta, de la barra principal a la auxiliar, de la cocina al estanque, en el propio altar de la recepción… Y, como la mayoría de las noches, el local estaba atestado de comensales felices. No faltaba siquiera el gerente general, a pie de obra.

La Mar es, muy probablemente, el restaurante con mejores cifras de ocupación de todo Chile. Más allá de las ocho y media de la tarde, hora de cenar aquí, no se toman reservas. Tal es la magnitud de su éxito y estricta la organización de su servicio que se va sentando al comensal conforme llega sin discriminación de horarios, de asignaciones previas ni de categoría social. El ambiente, así visto, es desenfadado, alegre y mundano. Algo recuerda a las populares tascas españolas, más que a una tapería de diseño o a una cebichería peruana tradicional.

La comida es invariablemente apetitosa. No en vano, tiene la garantía del peruano Gastón Acurio, que nos introduce cada día en su universo culinario a través de su perfil en Facebook. Pero lo que a mí me llama particularmente la atención es la pulcritud servicial de todo su equipo, desde el gerente hasta el último mono, pasando por esos camareros como el de referencia que sufren cuando el cliente cambia de mesa. Yo no lo había percibido en su verdadera dimensión pasional hasta que nos lo espetó aquella noche: “nunca les perdonaré que se hayan ido de mi barra”.

Abarrotado como estaba el local, fuimos conducidos a la barra en tanto se liberaba una mesa para servirnos la cena. Apoyados sobre la barra auxiliar dimos cuenta de una degustación de ceviches, unos camotes fritos y un cestito de cancha con pisco sour de la casa. Ninguna de las colaciones se demoró más de un minuto. El personal saludaba a cada ronda, y se presentaba con su nombre y un lema de servicio. Un ballet bien orquestado tenía lugar sobre la platea de mesas y comensales en animada charla. Los platos, a su altura debida. Los vasos y las copas, a su debido ritmo. Los delantales, en gestual abanico. Y los cruces en pas à deux de todos los camareros, ¡ay, cómo me recuerdan a Zhang Yimou en su ceremonia de inauguración de Pekín 2008!

Nada de este rutilante espectáculo coquinario y servicial sería posible sin la exaltación debida al camarero, a los garzones de La Mar y todos los empleados en los hoteles y restaurantes del mundo que trabajan con pundonor y alta dignidad en el servicio a los demás. Anotemos cuántas deserciones se producen en este gremio a causa de cierto ninguneo por parte de patrones y clientes… Cuántas injusticias por motivo claro de autismo laboral… Cuántos desajustes de plantilla ante esa inveterada capacidad de otorgar al sirviente el estatus de servidor y de remunerarlo conforme a su rendimiento productivo y no en razón a la mecánica de su trabajo.

A veces, cuando sentado a la mesa de un restaurante me advierten de la presencia de un alto dignatario, suelo mirar hacia arriba y reparar en alguien vestido de chaqué con una bandeja en la mano. Qué mayor dignidad la de escuchar: “nunca les perdonaré que se hayan ido de mi barra”.

Fernando Gallardo (@fgallardo)

Reinventando Canarias

Martes, noviembre 10th, 2009

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El lobby Exceltur y otros lobbies del turismo español parecen haberse dado cuenta, por fin, de que así no vamos a ninguna parte. En comunión con el gobierno canario, a través del estudio Impactur, han determinado que el turismo de las Islas Afortunadas (todavía) necesita una reinvención integral. Lo celebramos porque llevamos algún tiempo razonando y debatiendo sobre ello, mientras otros miraban para otro lado por si acaso sonaba la campana y sus negocios se arreglaban ellos solos.

Pero no. Los negocios no se arreglan por sí mismos. Requieren talento para adivinar lo que se viene encima, mucho juicio crítico para aceptar que aquello que se venía encima ya no se viene o llega disfrazado de otra piel. También una amplitud de miras correspondiente a las propias exigencias del negocio, que en este caso posee una índole turística y cosmopolita. Decíamos que la fórmula sun-sea-sex estaba ya gastada, que las nuevas generaciones demandaban en este mismo entorno un plus de sostenibilidad y emoción espiritual. Que la hotelería padecía su obsolescencia e inadecuación a los nuevos usos y sentimientos. Que la economía laboral andaba doliente, no solo de incapacitación, sino de liturgias con las que recuperar la dignidad profesional olvidada y rendir agasajo a los viajeros, la clientela cómplice.

Pues bien, ¡eureka!, ya hemos asumido que el turismo canario precisa de una reinvención integral, pues nada menos que el 33% del empleo en las islas depende de este sector, así como el 27% de los impuestos recaudados. Impactur evalúa en el 27% la cuota del turismo en el PIB regional: 11.820 millones de euros. Pero la senda emprendida desde 2003 es descendente. José Luis Zoreda, vicepresidente de Exceltur, lo ha reconocido: “no se debe echar un velo sobre problemas que son estructurales ya que se está perdiendo competitividad en un tiempo al que se suma la crisis económica internacional, y esto exige medidas a corto y sobre todo, medio y largo plazo.”

Ha costado, pero al final el sentido común se impone. La crisis turística no se resuelve con una guerra de precios. Y mucho menos con ajustes de plantilla. Ambas actuaciones desembocan inevitablemente en una pérdida de valor y, por consiguiente, en un acta de defunción de todo el sector. “Esta reinvención integral no debe limitarse a un lifting de pintar hoteles y bares”, advierte Zoreda, “sino ofrecer vivencias, algo singular, un replanteamiento total de la oferta.”

A nosotros nos suena este lenguaje, así es que bienvenidas sean las advertencias de Exceltur. Invitamos a sus próceres a debatir sobre los intríngulis de esta reinvención en las jornadas de reflexión que vamos a celebrar en Solares y a un paseo iniciático por La Ruina Habitada. Es lo que tiene estar en la ruina, que a todos inspira…

Fernando Gallardo (@fgallardo)

Estética y estática de las subvenciones

Jueves, octubre 29th, 2009

Manda h… (podridos) con esta noticia que acabo de recibir. Un nuevo hotelito rural ha abierto este verano en La Rioja después de merecer por parte del gobierno riojano una subvención de 30.000 euros. Tal y como pinta hoy la situación del turismo en España, con la dramática sobreoferta existente en casi todos los destinos, va una autonomía de proba industria vitivinícola y se gasta los dineros de nuestros bolsillos en añadir leña al fuego. O uva al vino… Quizá porque sus cabezas pensantes piensen que una vez superada la crisis financiera mundial todo volverá a su lugar, incluidas las ganas de escaparse que habrán acumulado todo este tiempo los urbanitas por los flamantes territorios autonómicos.

Lo peor no es que otro establecimiento atice la guerra de precios que ya se desata en todos los sitios con los nuevos advenedizos. Todo el mundo es libre de iniciar el negocio que le venga en gana, faltaría más. Lo peor es que la subvención de marras ha sido concedida a un hotel cuya imagen es ésta:

LaBaldufa

Por si todavía a alguien le atrae la casa y se regocija de pasar en ella el próximo fin de semana diré que atiende por La Baldufa y está en el pueblo riojano de Munilla. Muy probablemente sus propietarios inician con buen ánimo esta andadura, son hospitalarios, acogedores y se han hipotecado hasta el cuello por ver culminado su sueño de poseer una casa rural con la que ganarse honradamente el pan. Doblemente lástima, entonces, porque les tocará como a todos sufrir de lo lindo en el saturado horizonte turístico rural de la Península. No han sabido o no han podido hacerlo diferente. La foto aludida, y no digamos su web o tarjeta de visita, no puede parecernos más irrelevante. Es una más entre las 20.000 casas subvencionadas que hoy se disputan a muerte el carcomido pastel del turismo rural.

Los subvencionadores oficiales deberían reflexionar en el futuro acerca de la conveniencia de seguir promoviendo políticas tan discriminatorias para el que lo hace bien en favor del que no lo sabe hacer diferente o mejor. Porque hoteles como el de la imagen daña la ídem del turismo riojano y añade un insano factor de competencia frente a los hoteleros de La Rioja que creen en el turismo de los sentidos, el buen servicio y el refinamiento estético asociado al vino. No es que éstos requieran de subvenciones equiparativas, en pura justicia, sino que los repartidores de dinero público no aticen el fuego de la crisis con propuestas que no van a ninguna parte.

O, parafraseando a Gala, el bastón de la subvención no debiera servir a la estética de los negocios, sino a su estática.

Fernando Gallardo (@fgallardo)

Teoría de la crisis

Domingo, octubre 18th, 2009

A vueltas con la crisis se acerca el momento de hacer balance de cómo le ha ido este 2009 a la hotelería española y algunas de las cifras más relevantes ya podremos anticiparlas enEarthquake-3D las Jornadas de reflexión que se celebrarán en el Balneario de Solares los próximos 30 de noviembre y 1 de diciembre.

Los antecedentes de la crisis turística hay que buscarlos, como todo el mundo sabe, en la burbuja que se había ido formando en los precios del mercado inmobiliario de los países industrializados, muy alejados de sus fundamento racionales. ¿Cómo el mundo no pudo darse cuenta de lo se avecinaba? Paul Krugmann, premio Nobel de Economía 2008, criticó en su columna del New York Times el academicismo inútil de los economistas teóricos de las últimas décadas y los instó a regresar a Keynes y sus postulados anticíclicos.

El Nobel planteaba que la teoría financiera moderna se había centrado en la ingeniería contable y una sofisticada matemática, sin haber sido capaz de establecer un modelo predecible de desarrollo humano ni de eficiencia en el mercado. ¿Acaso podemos seguir creyendo a los gurús del liberalismo bancario? ¿Acaso seguiremos tras las secuelas del libre pensamiento? O, más allá de esto, ¿a qué vamos a dar prioridad ahora si el deseo de bienestar se impone en casi todo el orbe sobre el deseo de libertad individual?

La planificación económica, por mínima que sea, infiere notablemente en las decisiones de la planificación doméstica, de modo que acentuar el intervencionismo colectivo –del Estado de Derecho– en la economía significa en mayor o menor medida un incremento control político en la balanza comercial de los hogares. Todo ello en aras de esa pretendida eficiencia del mercado. Porque la eficiencia es, como la democracia, el menos malo de los sistemas.

No podemos olvidar, sin embargo, que el comportamiento del mercado nace de la propia naturaleza humana. Esto es, sus características son en un porcentaje muy alto psicológicas. Y quizá no sea responsabilidad de los economistas elucidar el grado de ineficiencia del mercado, sino transmitir la idea de que debemos actuar como si el mercado fuera, en efecto, eficiente. Hasta qué punto las crisis pueden ser predichas, tal es lo que debemos preguntarnos. Sabemos que las crisis económicas ocurren con una frecuencia menor a la de las catástrofes naturales, y nadie considera que los geólogos o vulcanólogos sean inútiles porque no pueden predecirlas… hasta ahora. Seguramente podrán hacerlo en el futuro, pero su predicción no alterará el comportamiento físico de las gotas frías ni de las placas tectónicas.

Con la economía financiera sucede justamente lo contrario. Si alguien pudiera predecir una crisis mañana su mero conocimiento desataría un pánico tal que la crisis se produciría hoy y no precisamente mañana… Contra todo pronóstico.

Fernando Gallardo (@fgallardo)

Suprimidas las licencias de apertura

Miércoles, octubre 7th, 2009

semaforoA partir de diciembre queda suprimida en la Unión Europea la obligatoriedad de tener que depender de una licencia para abrir un hotel. La nueva directiva de servicios impone el sentido común en un aspecto que hasta ahora limitaba la libre iniciativa empresarial o el derecho de los ciudadanos a emprender una actividad sin pedir permiso al funcionario de turno. A falta ahora de que las Comunidades Autónomas transpongan la norma, el anuncio de esta nueva directiva significa un avance en las libertades del individuo y una mayor agilidad en la creación de empresas hoteleras.

La Directiva 2006/123/CE de Servicios en el Mercado Interior (también llamada Directiva Bolkenstein) se engloba en el proceso de reformas económicas del Consejo Europeo de Lisboa, cuyo propósito es lograr una Unión Europea más competitiva. Su gran aportación a la Europa de los ciudadanos es la libertad de establecimiento, con la que queda garantizada la libre circulación de los servicios. A tal fin, la Directiva suprime la carga intervencionista del Estado que suponía la potestad indiscutible de exigir la autorización previa de la Administración pública para iniciar una actividad de servicios turísticos, que ahora no precisa más que una simple declaración de inicio de actividad.

El objetivo de dicha Directiva es la creación de un marco jurídico que garantice la libertad de establecimiento y la circulación de los servicios, mientras prohíbe a los estados miembros de la Unión Europea –ya era hora– cualquier impedimento legal para abrir un hotel, por ejemplo. De acuerdo con lo dispuesto en la Directiva, únicamente deberán contar con autorización previa al inicio de la actividad los complejos turísticos, la prestación de servicios de turismo activo, el ejercicio de la profesión de guía de turismo y la apertura de alojamientos turísticos al aire libre ubicados en terrenos que se encuentren en situación de suelo rural. La razón de estas excepciones estriba en razones de interés general, como la seguridad pública, protección civil, salud pública, protección del medio ambiente y conservación del patrimonio cultural, entre otras.

Hoteles, apartamentos, agencias de viajes, alojamientos al aire libre que no estén en suelo rural, viviendas de turismo rural, restaurantes, cafeterías, albergues y refugios pertenecen al régimen general que, a partir de diciembre, requerirán una comunicación previa de que abren y punto. El único control que ejercerá la Administración sobre ellos es esa simple comprobación documental. Asimismo queda eliminada la obligación de exponer los precios en tablilla, un esfuerzo que se juzga ahora innecesario para las empresas y dificultoso para los servicios administrativos, sin que redunde en mayor protección de los derechos de los turistas.

Finalmente, la Directiva contempla la creación de una ventanilla única con todos los procedimientos y trámites legales en soporte digital.

Ya iba siendo hora. Siempre hemos sostenido aquí que la petulancia del Estado en santiguar u obstaculizar el derecho de sus ciudadanos a trabajar y emprender cuanto les viniera en gana habría contribuido al déficit de productividad que hoy padece España.

Fernando Gallardo (@fgallardo)

Barras y estrellas sin luz

Martes, septiembre 22nd, 2009

sheratonbilbao El traspaso en la gestión del hotel Sheraton Bilbao al grupo Sol Meliá cierra el último capítulo de una larga historia de fracasos por parte de las grandes cadenas norteamericanas en hacerse un hueco en el sector turístico peninsular. Cómo es posible que una y otra vez estas reputadas marcas internacionales salgan del país con el rabo entre las piernas, se preguntan muchos. ¿No han sido ellos los inventores del marketing, los adalides de la producción en serie, los sabihondos de la Larga Cola?

La anterior asonada no fue menos vergonzante. Starwood, el mismo holding propietario de las marcas Westin y Sheraton, salió por piernas de un complejo –el Real de Faula, en Benidorm– pertrechado de dos hoteles mayúsculos surgidos del insistente pelotazo inmobiliario que dibuja hoy el crítico panorama hotelero hispano. Podrá decirse que su partida no fue tan onerosa, ni su gestión tan desastrosa, pero ahí queda para los anales su huida prematura del entorno urbanístico del parque temático Tierra Mítica. Y se comenta que otros hoteles todavía en manos del grupo estadounidense no tardarán en seguir la estela del bilbaíno.

Razones habrá científicas de esta pertinaz derrota, pero cabría pensar antes de extraer otras lacerantes conclusiones que estos líderes de la hotelería internacional no saben moverse como pez en el océano rojo del turismo en España. Seguramente poseen un acreditado know how y un modelo de organización empresarial rayano en la excelencia, pero sus ejecutivos –y su valor de marca– no saben jugar en la lonja de los bajos precios en que se ha convertido hoy este apabullante mercado de oferta que es la hotelería nacional, donde sobran al menos un 25 por ciento de los establecimientos abiertos en la última década. Estos grandes grupos norteamericanos no están acostumbrados al chalaneo o flexibilidad de precio que practican los de casa, aunque algunos de sus ideólogos quieran explicarnos las ventajas del yield management. Su marca, su estructura de costes y sus canales de distribución no soportan una mano de póker a 59 euros la habitación doble. Y, claro, pierden dinero a espuertas, como lo estaba perdiendo el finiquitado Sheraton Bilbao, frente a la joya del Guggenheim.

No, no saben jugar con estos naipes. Ni tampoco pueden. En puridad les resulta inaceptable. Quizá la marca Meliá logre unos réditos que los norteamericanos nunca obtuvieron, pero será a costa de flexibilidad en las plantillas y en los precios. Y mucho slow food en el escritorio director para digerir bien el titanio museístico que alimenta la actual crisis de sobreoferta hotelera.

En otro orden de cosas, por el hilo conductor que me brinda este craso argumento, he releído estos días todo lo publicado sobre el tema en los grandes diarios españoles. Nadie se ha aventurado a informar de la verdad, ni siquiera su natural portavoz, la prensa de color salmón. ¿A qué extraño póker juegan? ¿No saben qué está ocurriendo o pasa que saben demasiado para que nosotros podamos enterarnos? Pues si no se dan por enterados, mal informados vamos a estar todos a fin de afrontar con garantías la reconversión de la industria hotelera que este país hoy necesita. O tal vez haya que esperar sin nervios la mano siguiente de la partida. ¿Veremos, acaso, unas dobles parejas?

Fernando Gallardo (@fgallardo)

Tiempo de relojes y no de zapatos

Jueves, septiembre 17th, 2009

Zenith, el fabricante suizo especializado en la relojería de los aviones espías, creó hace años el Zenithium. Este nuevo material, tres veces más resistente que el acero inoxidable, combina en su núcleo titanio (fuerza), aluminio (ligereza) y niobio (memoria de forma), con unas propiedades físicas y químicas similares a las del tántalo y de número atómico a caballo entre el zirconio y el molibdeno. Harry Winston, el  fabricante neoyorquino,zenith-defy-xtreme-tourbillon-zero-g-watch-1 utiliza en sus relojes de lujo expuestos en la Quinta Avenida el Zalium, aleación de aluminio y zirconio que confieren una gran resistencia al motor de los aviones a reacción.

Hublot, a su vez, emplea el paladio, metal de transición blando, maleable, dúctil y escaso en la naturaleza; se conoce como oro blanco y sirve para el revestimiento de los telescopios. Lo último, empero, es un material propio que este ginebrino ha denominado el Hublonium, mezcla de magnesio y aluminio, tan ligero y robusto que el relojero solo se permite fabricar 250 modelos anuales de su Mag Bang. Otro relojero de prestigio, Tag Heuer, utiliza carburo de titanio para producir piezas resistentes a cualquier impacto. En fin, Rolex ha creado Everose, una aleación propia de oro y cobre que hace de sus relojes un objeto de culto en el mundo entero.

Innovar es precisamente eso que hacen los relojeros: inventar cosas, procedimientos, razones, ideas, sistemas, estrategias, herramientas, entretenimientos, formas, espacios… Al día de la fecha sabemos que la innovación es la gran baza a jugar por las empresas y los países para superar la actual crisis, incluidos los entes turísticos. La Administración española promueve a través de diversos canales y portavocías la idea de la innovación como nuevo valor económico y social. Estos meses se nos ha recordado a Einstein, a Steve Jobs, a Barrabés, planes Avanza e ICO por demás.

Pero no hacemos nada si para darle utilidad al Zenithium el Gobierno de turno franquea el paso de los innovadores con mil impedimentos o trabas burocráticas bajo la argumentación del Estado garante, que es lo que hoy está sucediendo en España. Constituir una sociedad con la participación de muchos asociados, escriturarla y sufrir la apostilla de un servidor público, merecer la inscripción en el registro oficial que le corresponde e iniciar su andadura tras recibir los parabienes legales, medioambientales, técnicos y gananciales oportunos puede suponerle a muchos innovadores una verdadera bicoca. O un motivo justificado de desánimo.

Si realmente queremos poner en marcha el motor de la innovación en este país debemos exigir que el e-Government, es decir, la burocracia simplificada gracias a Internet, sea efectivo y extensivo a empresas y ciudadanos. Simplificar los procedimientos coadyuva al emprendimiento mucho más que cualquier política de subsidio. Atender a razones crea mejores que expectativas que diseñar planes. Por supuesto que debe existir el Estado garante, pero muy frecuentemente sus funcionarios lo que garantizan es la ineficiencia.

Por eso resulta tan lamentable estos días comprobar que persisten los obstáculos burocráticos al emprendimiento y la única ocurrencia oficial de innovación turística sea el peregrino alumbramiento de una llamada Plataforma Tecnológica de Comercialización Turística por parte de la Sociedad Estatal para la Gestión de la Innovación y las Tecnologías Turísticas (SEGITTUR). Un sistema multicanal de reservas hoteleras en abierta competencia con los existentes (como si fueran pocos…) y que tiene enrabietado a todo el subsector de agencias de viajes y portales on-line.

¿Habrá llegado el momento de sustituir en nuestro armario los viejos zapatos por un moderno reloj?

Fernando Gallardo (@fgallardo)