Archive for febrero, 2009

Han matado al calvo de la lotería

Lunes, febrero 23rd, 2009

Que los bancos son los culpables de la recesión económica actual es algo que nadie pone ya en duda. Me lo decía el otro día un experto en crisis. El sistema bancario internacional se ha confabulado contra nuestro calvo de la suerte. Su soplo, con la mano bien abierta de euros, nos tocaba a todos de presentes antaño impensables. Nada de varitas mágicas, que eso pertenecía a la iconografía feérica. Nuestro calvo nos hacía ricos a soplidos.

Hasta que los bancos dijeron basta, los muy c… Te habían suspendido en Literatura o en Historia del Arte, me informaba el experto, y su soplo te catapultaba hacia el éxito por la vía directa del emprendimiento hotelero. Te daba un ataque de estrés, y su soplo te encaminaba hacia el edén de la pausa y el paisajismo zen. Y si recibías en herencia una casona o un cortijete ya ni te cuento, apostillaba el individuo con estudiado ademán de retirar sus anteojos de la hoja Excel.

El soplo del calvo consistía en un simple acto ante notario. Era la terapia del préstamo bancario. Suspendido como estabas en el currículo universitario, atacado de los nervios como las mujeres de Almodóvar, rentista incómodo de esa ruina que te había legado la abuela, acudías a tu sucursal sin corbata ni nada y salías a los pocos minutos con un crédito hipotecario para montar un hotel con encanto. Obviamente, salías… encantado.

Al cabo del tiempo, te dabas cuenta del incordio en que te habías metido. Aquello te superaba. No tolerabas las exigencias de tus huéspedes. Menos mal que no se te había ocurrido dar cenas, que igual la ocurrencia te habría costado el divorcio. Pero, ¡anda que irte a un lugar tan perdido para recibir a turistas protestones de fin de semana! Y tus hijos, con el prurito que te daba el saberte su mecenas en la vida…, nada de nada, que se van a estudiar ingeniería comercial a Boston, que no te jubilan en el hotelito de marras, que te ves caduco mirando cómo tu mujer hace camas. Un empresario te sentías, y ¿en qué has caído?: en un obrero de la habitación… No puede ser. Hay que viajar más, ir más al cine y conocer más qué es lo que se cuece en la ciudad.Un día te llamaban del banco. Ese calvo del anuncio se está volviendo un poco incómodo, ¿no? Me dice que este mes no he podido pagar la hipoteca. Pues habrá que darle una solución, digo yo. Vuelvo a sentarme frente al apoderado. ¡Cómo voy a pagar ninguna hipoteca si no me entra ningún cliente! Entonces habrá que hacer algo, me urge. Le miro sorprendido. Ah, ¿y qué se puede hacer? Pues por la cuenta que nos trae -a él, sobre todo- lo apropiado es pedir un nuevo crédito de mayor cuantía que liquide el hipotecario actual y así podrás tirar unos cuantos años más. Mmmm… Se ve que contratan a seres pensantes en este banco, te dices. Y sellas el acuerdo con un apretón de manos.

Ya has regresado a tu hotel. Con pasta nueva que te huele en los bolsillos incluso te permites contratar a un portero de noche. Y, más tarde, a un director de hotel. ¿Con solo ocho habitaciones?, te replica en la Asociación. Y tú: sabrán éstos cuál es mi negocio, que no se metan en donde no deben, son la competencia y mejor será no hacerles caso, ay si la envidia fuera tiña…, es el mal nacional: la envidia, sí.

Galopa, caballo cuatralbo, que el soplo del calvo es tuyo.

Me anuncia el experto que ese hotelero tuvo que presentarse el otro día a pedir otro crédito para amortizar el anterior… lógicamente aumentado. Se presentó tan campante en la sucursal, pero ya no estaba el empleado pensante. Tampoco consiguió el préstamo solicitado. Le comunicaron que el primero había sido despedido por los nuevos gerentes del banco y el segundo era inviable, pues habían matado de paso al calvo y su bufido.

Qué ingratos, musitó el hotelero a requerimiento del experto. No puede ser que estos banqueros estén asfixiando a emprendedores como yo. Van a provocar un estrangulamiento de la economía. Ellos son los culpables de la crisis, los avariciosos que nos han prometido el paraíso de las hipotecas y hora se reparten entre sí los pingües beneficios de nuestros ahorros. Deberíamos nacionalizar la banca. Y que el Estado nos abra, en razón del libre mercado, todas las líneas de crédito que necesitamos los empresarios para seguir empujando la economía. Si nuestros empleados van al paro será porque los bancos hayan querido y el Gobierno haya hecho la vista gorda.

Interrumpí en este punto al experto. Me asaltaba una duda, y no deseaba que me malinterpretara. Sobre todo, no quería que me tomara por un banquero. Tragué saliva, por si me estaba considerando políticamente incorrecto, y le espeté:

¿Discúlpeme, pero qué tiene que ver el calvo de la Lotería Nacional en todo esto?

Fernando Gallardo

Génesis

Lunes, febrero 23rd, 2009

No puedo evitar transcribir y compartir esta carta que recibí hace unos años de mi amigo y mentor Leon Salganicoff. A él y a Matilde, ambos argentinos de origen, mucho más que eso anteriormente, seres luminosos, universales, les debo mucho del amor por el conocimiento y la vida que hoy puedo disfrutar. No tiene mucho que ver (?) con los derroteros hoteleros pero sí con la vida y el arte.

CarAmayita:

La pregunta es: ¿dónde está la interfase entre el artista que crea belleza sin tener los pies atados a la realidad y el científico que observa la belleza de los mundos, pero constreñido por la realidad y sin capacidad de crear belleza?

Leyendo el artículo que nos has enviado, lamenté no estar cerca tuyo, para, entre otras cosas, asistir al proceso de tu creación artística. Pero no podría ser, porque debería estar cada segundo en tu mente. Como científico sé que el proceso de la fantasía creativa es infinitamente febril y veloz, pero la selección y la coagulación de la realidad de la materia es generalmente muy lenta. Lo mismo debe ser para el artista. Y, además…, nos estaríamos peleando todo el tiempo.

Al enterarme de que estás trabajando sobre el Libro del Génesis me apasionó porque hoy mismo, en astronomía, estamos asistiendo (en paralelo) a una reconstrucción del origen del Génesis. Pensé, de qué manera puedo ayudar a incorporar la realidad del génesis cosmológigo, visto por los astrónomos, a la fantasía vislumbrada por Amaya. Por eso te mando este librito de la Creación (Hubble Vision) vista a través de los millones de años que la luz ha tenido que viajar para informarnos acerca de los orígenes del universo (un concepto realmente amplio del Génesis). Las imágenes son de una belleza y magnitud insospechada. Por ejemplo, te puedes imaginar el ojo de Dios (no sé si sabías que era un cíclope, página 104 del libro) observando sarcásticamente desde allí (dónde?), la creación de los mundos (cuales?), la microbolita de nuestro mundo, partícula de polvo perdida en un universo infinito, pero también la maravillosa fantasía de la mente humana creando las aventuras de Adán y compañía, la ducha del diluvio. Y el mundo de fuego y lava… Y las bacterias primordiales… Y los dinosaurios… Y los millones de años de evolución que tuvimos que esperar hasta tener una historia escrita…

Bueno, creo que ya te he dicho demasiado. Personalmente, nosotros “bien” con el esqueleto medio en desintegración. Cumpliré setenta y cinco en septiembre, pero sigo trabajando. Matilde ha decidido retirarse y dedicarse a la horticultura y a la poesía. Tenemos una nieta maravillosa, hija de Lori y Marcos. Alina y Louis están en vía de maternidad para octubre. Y la vida sigue…

Un fuerte abrazo. Tus pinturas son objeto de admiración singular y colectiva. Espero fotografías de tus cartones y otras obras y a ver cuándo se te ve por aquí. Otro fuerte abrazo para tu padre.
León

PD: el “cíclope” es MyCn 18, Etched Hourglass Nebula.

Amaya Espinoza, pintora y gerente de la red de Hoteles del Arte

Poniendo caras al libro

Martes, febrero 17th, 2009

facebook_touchgraph He tenido que abrir más los ojos para creerlo. Fiel a sí mismo, el Instituto Tecnológico Hotelero entra con más de un año de retraso en el orbe Facebook, concretamente el pasado 6 de febrero. Tecnológico sí, pero en la era del carro de bueyes. Cuesta mucho tirar de potrencos cuando se tiene a la Administración detrás… Sus seguidores estarán encantados, al menos, con ese gesto de adscripción ideológica. Una vez probada la nueva tecnología -que inventen ellos- nos ponemos al servicio estratégico de la I+D (y las íes que acontezcan) en esta crítica España de hoy.

¿Y en la de mañana? Ah, para eso se creó Facebook, para ponerle caras a los problemas. Sigo con los ojos bien abiertos, mi querida Nicole. El ITH entra en Facebook como si fuera una persona reconocible por sus rasgos y quehaceres. O por sus desiderátums: soluciones sencillas a cuestiones importantes. La más de todas, declarar que se halla en una situación sentimental de relación abierta. ¿Como en esas casitas rojas que hay al borde de las carreteras?

Es obvio que el ITH, como algunos hoteleros que asoman la nariz por las redes sociales, llegan algo despistados usurpando como personas jurídicas el lugar de las personas físicas. No hay día que no advierta a algún hotelero disfrazado de hotel que en mi agenda de contactos solo inscribo a personas con nombres y apellidos, pero me sumo muy gustoso a entes y marcas que utilizan la herramienta de página que Facebook les proporciona (soslayo el juicio de si oportunamente o no). Por supuesto, el uso de las redes sociales lo modulamos cada día entre todos. Ya veremos hacia adónde evoluciona…

Lo que me sorprende a mí y me mantiene con los ojos bien abiertos es la estrategia de casita roja que adopta el Instituto Tecnológico Hotelero. No fuera a ser que, por error, dicho ente hotelero español ejerza más como instituto que como tecnológico.

Fernando Gallardo

Las Vegas fértiles

Lunes, febrero 16th, 2009

First_World_Hotel O Las Vegas no son los Estados Unidos o la crisis va por barrios, que lo sepan los pesimistas de turno. Allí reina la alegría, la fiesta continua. Indemnes al parón financiero e inmobiliario, los inversores del holding norteamericano AFIGroup, antes conocido como Africa Israel Group, proyecta construir en la capital del desierto un hotelazo de 6.745 habitaciones, naturalmente con casino, piscinas, spas y demás florituras estéticas en la avenida Harmon, cerca del celebérrimo Hard Rock Hotel.

Y no contentos con edificar un referente del lujo en plena recesión, los susodichos inversores piensan tirar el hotel por la ventana mediante loa proclama mediática de ser el mayor del mundo. Es tan gigantesco que algunos de nuestros foristas podrían colocar en la calle más de mil hotelitos como el suyo, uno detrás de otro.

Por endosarles una dosis de optimismo estadístico diré que actualmente el hotel más grande del mundo es el First Hotel, en Malasia, que posee la friolera -desde donde escribo, la calentura- de 6.118 habitaciones. Lo siguen de cerca el MGM Grand de Las Vegas, con 5.690 habitaciones; el Luxor Palace, con 4.408 dormitorios; y el Mandalay Bay, también en Las Vegas, que tiene 4.341 habitaciones.

En estos tiempos sienta bien saber que otros le sonríen de este modo a la vida y al director general de su banco. ¿Qué haremos nosotros?

Fernando Gallardo

Reflexiones sobre la vida

Jueves, febrero 12th, 2009

sunset En 1928 algunos síntomas hacían prever que las economías estaban en peligro, los ingresos de la población no habían subido tanto como para que el consumo siguiera creciendo, la prosperidad que antes estaba basada en el desarrollo industrial, pasó a depender de la especulación y se produjo la crisis de 1929… ¿Os suena? Durante la Gran Depresión, uno de los personajes más influyentes del  pasado siglo y premio Nobel de Física, Albert Einstein, publicó con gran éxito sus Reflexiones sobre la vida. No he encontrado nada mejor para compartir con vosotros en este frío día de invierno, donde las noticias son cada día más desalentadoras y la crisis, como dice Fernando Gallardo, está abriendo los ojos incluso a los que no quieren ver.

No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado. Quien atribuye a la crisis sus fracasos y sus penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.

La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El problema de las personas y los países es la pereza para encontrar salidas y soluciones. Sin crisis no hay desafío: la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque en crisis todo viento es caricia.

Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto trabajemos duro y acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla.

 

Fernando Terán, hotel Balneario de Salinas

Arquitectura del turismo

Martes, febrero 10th, 2009

VillaConde1

Al hilo de lo que vengo sosteniendo en este Foro sobre el pastiche arquitectónico creado en las últimas décadas de expansión turística en España, releo más convencido que nunca un artículo de Juan Antonio Ramírez en Babelia, titulado Las artes del turista (del regionalismo al estilo de la impunidad).

“La cosa empezó en los años diez del siglo XX. Muchos burgueses adinerados y con pretensiones empezaron a complementar su veraneo, en el sitio de siempre, con algún viaje ocasional. Llegó a ser de buen tono desplazarse a un lugar nuevo, por un corto periodo de tiempo, y así es como se inventó el turismo.”

La estampa de las señoritas en pololos y con sombrilla jugueteando en los baños de olas del Cantábrico no forma parte, ciertamente, del actual imaginario popular, pero sí lo eran en el de nuestros abuelos. Con nuestros padres, este fenómeno social se masificó a costa de hoteles, chalecitos y balnearios diseñados en un estilo regionalista que supuestamente representaba las características más seductoras del país. Véanse los torreones tipo Alhambra que afloraron en Andalucía, las enormes rejas, las tejas policromadas, los azulejos de los zócalos, los arcos de herradura o las columnas salomónicas.

“No había nada contradictorio en mezclar elementos árabes, renacentistas y barrocos con otros ingredientes de la arquitectura vernácula. A fin de cuentas los clientes ideales no sabían historia de la arquitectura y lo importante era la evocación de un mundo, o su recreación fantaseada, mucho más que su fiel reconstrucción estilística. Sabemos que el regionalismo tuvo muchas repercusiones políticas, pero aunque se ha reconocido su papel en la cristalización de algunos nacionalismos periféricos, no parece haberse avanzado mucho en el examen ideológico de aquellas primeras arquitecturas del consumo masivo, que inventaron entidades simbólicas tan amables como artificiosas. El pastiche autocomplaciente parece haber sido el aperitivo simbólico para servir a todas horas.”

La dictadura de Primo de Rivera alentó un popurrí del regionalismo que hoy persiste en no pocos hoteles rurales. Cuando los Paradores de Turismo parecen haberse librado de la caspa, los nuevos pazos, casonas, caseríos, cortijos, haciendas y estancias de España reproducen al pie de la letra ese estilema resabiado del mobiliario seudoplateresco que algunos denominamos con chanza "estilo remordimiento".

En los años sesenta, los nuevos turistas fueron oficinistas y obreros industriales a los que resultaba más económico proveer de una arquitectura… moderna, la primera que se vio en el litoral mediterráneo. “¿Quién no recuerda el estilo de las piscinas de riñón y de los pilotis inclinados, con vagas alusiones a los edificios de Wright y de Le Corbusier? (…) Se trataba, no lo olvidemos, de edificios que querían satisfacer de un modo eficiente los sueños estandarizados de millones de consumidores, procedentes de estratos populares.”

Aquella marea estilística fue sustituida pronto por otra popular con muros encalados y chinarro, falsas espadañas y tapias con cactus. Clint Eastwood y Lee van Cleef se desafiaban bajo la pálida luz almeriense, mientras la costa aledaña a los espaguetti westerns se llenaba de urbanizaciones, chiringuitos y falsos pueblos de estilo andaluz, canario, ibicenco o lo que se le antojara al promotor de turno, recién germinado de entre el cañaveral.

“No hay que escandalizarse. Si Venturi, hace unas décadas, nos invitó a aprender de Las Vegas, ya es hora de que saquemos nosotros las lecciones arquitectónicas y morales que nos enseñan nuestras costas.¿Cómo explicarnos si no la proliferación de cúpulas árabes, celosías, aleros enfáticos y otros detalles de este nuevo eclecticismo? El grotesco desenfado de las nuevas apropiaciones estilísticas no tiene el aire algo candoroso de las oleadas anteriores: es más enfático, más invasivo. Su abierto descaro parece poner el acento sobre el triunfo apoteósico de la impunidad.”

¿Está lo suficientemente claro?

Fernando Gallardo

El Laberinto Orientado

Lunes, febrero 9th, 2009

Laberinto orientado Aún recuerdo la primera vez que me adentré en los cerros de Valparaíso. Una buena amiga que jugaba de local me tomó de la mano y me llevó por lugares singulares en un frenético tour, sin darme la posibilidad de tomar conciencia por dónde iba, y menos, de poder orientarme.

Caminábamos por una calle del plan bordeando un edificio gris cuando, de un tirón, me introdujo en una pequeña puerta, a la que le seguía un pasillo angosto que remataba en un torniquete de control… Hasta ese momento, yo no sabía donde estábamos.

Luego me subió en una pequeña cabina que rápidamente empezó a trepar por la ladera, aferrándose a unos rieles metálicos, chirriando, mientras otra cabina similar bajaba como un gato cuyas garras no eran suficientes para evitar el deslizamiento hacia los pies del cerro. Poco después me di cuenta que ambos animales iban amarrados entre si por un grueso cable, siguiendo un ritual bastante elemental que aprovechaba la fuerza de gravedad.

Una vez arriba, mientras yo miraba embobado el mar que ya había hecho su entrada triunfal, ella me expulsó de la boletería-sala de espera-punto de encuentro, y me llevó de una carrera hacia un paseo que seguía la cota del cerro. Pero la tranquilidad no me iba a durar mucho rato… De otro tirón me introdujo de nuevo en el cerro, subiendo por unas escaleras, después doblando una esquina, después otra y a continuación nos metimos por un vacío en medio de una casa, que resultó ser el Pasaje Bavestrello, y cuyo nombre nunca se me olvidó porque había un cartel con letras perforadas a través de las cuales el sol jugaba con las sombras y las proyectaba sobre un muro del edificio-pasaje.

Bajamos, doblamos y volvimos a subir. Y así varias veces, alternándose en cada ocasión el orden de las acciones emprendidas. Rampas, escaleras y nuevamente un ascensor que nos devolvería a los pies del cerro, dejándonos orientados nuevamente en el plano de la ciudad.

Ese día dormí intranquilo. Con una inquietud como de niño en la víspera de Navidad. En mi memoria se sucedían las imágenes de edificios con calaminas de múltiples colores, muros de ladrillos, improvisadas obras de arte callejeras, soluciones inesperadas para barandas, gradas, accesos a distintas alturas… Y yo no era capaz de darles un orden coherente.

Fue mucho tiempo después que descubrí el Hilo de Ariadna, o, mejor dicho, esa hebra interminable representada por las soleras de las calles en los cerros que permiten orientarse a través de señas, colores y letras que lo van guiando a uno desde el suelo con eficiencia digna de elogio.

Ya habría querido tener estas soleras marcadas esa vez que la medina de Fez me llevó a la desesperación, mientras un par de muchachos ociosos me perseguían y se reían de mi evidente incomprensión, no sólo de la lengua árabe, sino también de las reglas de orientación de ese laberinto…

Sólo la regular y reconocible forma del patio interior del riad logró tranquilizarme, y permitió que mis sentidos volvieran a embriagarse con el sabor del té a la menta, el aroma de los naranjos, el sonido del agua de la fuente, con la vista y el tacto danzando sobre los azulejos de ininteligibles símbolos.

¿Que condiciones básicas deberá considerar el Hotel de los Sentidos para permitirle a sus huéspedes descansar -aunque sea un instante- del Minotauro porteño?

Fernando Vogel, arquitecto del Colectivo Valparaíso

Buenos Aires sin alardes

Domingo, febrero 8th, 2009

laplata De todos los hoteles, supuestamente con encanto, a los que fui a husmear en la Capital Federal, sólo uno me llamó realmente la atención. De partida, me gustó que esa calle fuera de fachada continua, y que el hotel no la descontinuara. El volumen del hotel no se separaba del resto, ni tampoco descontinuaba la armonía de la manzana al agregar marquesina, logo, publicidad… Acaso un pequeño cartel confirmaba que la dirección que uno había visto en Internet era la correcta.

Mentalmente me transporto a los ascensores de Valparaíso. Me gusta que en la mayoría de ellos el acceso sea (casi) una puerta más dentro de un edificio, y a su vez éste sea uno más dentro de un barrio determinado. Me gusta que ello pueda constituir una sorpresa para el viajante atento, y que pueda evitar las hordas masivas que buscan el cliché turístico, ese que se anuncia con marquesina.

Traspaso la pesada puerta, ya con la expectativa instalada en mis sentidos, y entro a lo que podría ser una casa, pero no es. A lo que podría ser un hotel, pero no es. A lo que podría ser una fábrica refaccionada, pero no es…

Lo primero que veo es un ascensor antiguo que me lleva directamente al segundo piso, a la que habría sido mi habitación, si no hubiera estado reservada. Un espacio amplio con perforaciones hacia distintas orientaciones que hacían entrar la luz natural con misterio. Una bañera antigua en un lugar privilegiado de la habitación, me indica que estos tipos saben que darse un baño no es un castigo que hay que esconder entre cuatro paredes, sino que es un disfrute de los sentidos que debe tener un sitial de honor.

Me asomo al balcón y veo que al otro extremo del jardín interior hay un volumen aislado con una habitación desde la cual flamea una gran cortina blanca, entrando y saliendo de la ventana, como haciéndome señas para que fuera a ver lo que había ahí detrás.

Afortunadamente la pareja de ingleses celebró mi curiosidad y compartió conmigo –casi con orgullo– el casual desorden de su habitación, que transmitía un mensaje de ambiente acogedor.  ¡Es un contenedor ideal para la vida real…!, fue lo primero que pensé mientras se me erizaban ligeramente los pelos en los brazos. A mi espalda, y a intervalos irregulares y aleatorios, la brisa cedía su puesto en la ventana a la blanca cortina flameante.

Fernando Vogel, arquitecto del Colectivo Valparaíso