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El buen nombre

jueves, enero 22nd, 2009

gaston01 En Lima estuve almorzando la semana pasada con Gastón Acurio en su flamante cebichería La Mar. De riguroso atuendo negro, en plan viejo roquero que nunca muere, el precursor de la nueva cocina peruana y probablemente el personaje más influyente del Perú en la actualidad se ha explayado de la A a la Z en defender la biodiversidad alimentaria peruana y la ética que debe presidir el ejercicio de la buena vida. Desde su apoyo sentimental y culinario en Astrid hasta su militancia en favor de la cocina autóctona y la escolarización coquinaria de los jóvenes peruanos. Ello en un momento en que la economía nacional todavía crece al 7% y no muy lejos del idílico movimiento Slow Food.

Gastón Acurio ha extendido a toda América y también a España su cadena de restaurantes Astrid y Gastón o sus cebicherías minimalistas La Mar. En proyecto tiene, además, una red de hoteles ecocomunitarios que operarán bajo la marca Nativa y cuya primera apertura está prevista a finales de 2009 en el Valle Sagrado. Durante los próximos años, la cadena alcanzará la veintena de establecimientos en Perú y, después, se proyectará por toda América Latina. A tal propósito le sugerí que visitara antes en Asia alguno de los Amanresort más rutilantes, así como los hoteles más relevantes de los grupos Six Senses y Como, siempre bajo la sombra alargada de la marca chilena Explora, que tuvo en sus manos la posibilidad de inaugurar hace años un hotel de lujo en Machu Picchu.

Entre causas limeñas, tiraditos y cebiches, y un reventón de cangrejo muy postinero, el artista de la cocina chifa-nikkei-amazónica o como se le quiera llamar a este tsunami peruano que acaba de recoger un premio a su trayectoria en Madrid Fusión me aseguró que se convertirá en un asiduo a nuestro Foro de la Ruina, al igual que sus amigos Ferran Adrià y Juan Mari Arzak, de quien lo aprendió todo durante sus años de estudiante en Madrid. Hijo de un conocido político peruano, Acurio se matriculó en la Universidad Complutense para cursar estudios de Derecho hasta que un día le anunció a su pasmado progenitor que lo suyo eran los fogones. Y se marchó a estudiar cocina en lugar de leyes al Alto de Miracruz, en San Sebastián, allá donde reinaba sin sombra el genial Arzak.

Quién le iba a decir entonces a su egregio padre que el cocinero Gastón llegaría incluso más alto que él en la consideración de los peruanos… Y es que hemos tenido que quemar herejes y provocar holocaustos hasta llegar a un punto de la Historia en que un chef sea mejor valorado que un político en el star system universal.

¿Cómo esto?, se preguntó en un momento del almuerzo Gastón Acurio. "Pues gracias a aquello que me infundió mi padre y que se conoce aquí como el buen nombre…", respondió a renglón seguido.

No se lo dije, pero en ese instante me estremecí. Recordé que mi padre también hablaba con frecuencia del "buen nombre". Ya desde muy niño sabía a qué se refería. Y a lo largo de mi vida profesional no he hecho otra cosa que cultivar y preservar la buena reputación de mi apellido. No el pedigrí o el honor de la familia. No el lustre de mi ascendencia o su herencia a través de las sucesivas generaciones. No la boca llena de palabrerías. Sino la expresión pública de la honradez y la conducta cabal, la satisfacción del deber cumplido, el placer de hacer bien las cosas y reconocer a su vez las cosas bien hechas, la rectitud en el obrar de las personas, el rigor en el ejercicio de la profesión, la bondad y la generosidad con los transeúntes… En definitiva, el no ofender a nadie ni dar pie a que te retiren el saludo por la calle.

El buen nombre extrapolado al mundo empresarial sería equivalente a eso que llamamos el prestigio de marca. Un concepto más vigente que nunca en estos tiempos de Madoffs, Martinsas Fadesas o Marbellas. La ambición desmedida de algunos y la chabacanería de otros atentan, desde luego, contra el buen nombre de sus empresas. Y, al final, viene lo que viene. Irrevocablemente, el mal nombre.

Es una lástima que en el turismo haya quien llegue a destruir en un solo día lo que otros han empleado años en construir. Que haya quien no tenga empacho en vender habitaciones de saldo por miedo a esta crisis, sin conciencia del daño que esta política ocasiona al buen nombre de sus negocios. Que cadenas muy reconocidas persigan ajustes en sus costes tan demoledores como la merma de sus plantillas y la desatención en el servicio a sus clientes. O que se inunden los periódicos y webs de anuncios impúdicos con nuevos proyectos inmobiliarios imposibles de financiación pero efectivos a la hora de extender una cortina de humo sobre el horizonte hotelero.

Nada de esto protege el buen nombre de nadie.

Fernando Gallardo

Un paraíso de revista

jueves, enero 15th, 2009

La calidad de un vuelo se mide por la cantidad de pasajeros que han manoseado la revista corporativa ofrecida en el bolsón del asiento. Yo creía que el auge de las compañías low cost habían dejado a Iberia en una posición inmejorable para copar el segmento ejecutivo y la clase turista menos ocupada en cazar gangas tras muchas horas de navegación por la Red. Pero no, hace poco comprobé que tal presunción no deja de ser un tópico más de los viajes en avión.

En un vuelo a Barcelona, servido por Iberia -concretamente, por su filial Air Nostrum-, la revista Ronda Iberia daba asco tocarla. Tanto que me resistí a hacerlo durante la primera media hora, pero luego me sobrevino la galvana de la tarde, la difusa imagen de las nubes, el muermo de la altura, y no tuve más remedio que tragarme ese sapo y aposentar entre mis piernas la resma en grasienta cuatricromía.

Con cuidado de no desfoliar sus páginas, pero aguzando el ingenio para vencer la resistencia de los dobladillos, emprendí un periplo por aquel ejemplar no sé cuántas veces desvirgado como quien se hace cliente de un meublé en las Ramblas. Algunos de mis amigos escriben y fotografían sus reportajes, pero quiero ahorrarles el disgusto de imaginar en qué estado de ilegibilidad encontré sus líneas o cuán groseros eran los raspones que herían sus imágenes.

Sí voy a destacar la apostilla que un incógnito lector, pasajero de algún vuelo anterior, se permitió rotular sobre una de las páginas más llamativas de la revista. «El paraíso», decía. A toda plana, la fotografía de un resort playero me recordaba el Costa Adeje, en la isla canaria de Tenerife. O no, quizá se pareciera más al que desborda toda la playa de Papagayo, en Lanzarote. ¿No sería acaso el de las dunas de Corralejo, en Fuerteventura, con esas casitas de tejado a cuatro aguas, arcos a lo largo de la fachada, balcones en sus tres plantas y un manojo de palmeras alrededor de un multiforme piscinario? Pues ahora que lo digo se me antoja pensar que tal vez hayan tomado la imagen desde un extremo del complejo en forma de herradura que vi en el H10 de Gran Canaria. Es igual… Incluso puedo reconocer sus chozas al borde de la piscina, que abrigaban la barra de un chiringuito especializado en snacks precongelados. Y esas empalizadas que daban sombra a las tumbonas en las que se refugiaban, mediada la jornada de playa, aquellos veraneantes centroeuropeos de carrocerías incendiadas al sol canario… Me confunde el color de la arena en la lejanía, por lo que deduzco que la postal ha sido tomada en la Costa Daurada.

No quiero seguir con ese jeroglífico arquitectónico en el que todas las vistas se parecen al paraíso soñado por la mayoría de nuestros congéneres en época de vacaciones estivales. Un escenario idílico de piscinas, saltos de agua, arroyos que bordean el césped, siempre difícil de hidratar en estos secarrales marítimos. La fiesta permanente de los chiquillos, los columpios y fetuccini hilvanados en un minigolf, los billares, los estantes de videojuegos, los bares, diez restaurantes temáticos, un escenario sobre el que perder el miedo al ridículo tras la cena. Un ejército disciplinado de recepcionistas, camareros, gobernantas, socorristas y, sobre todo, animadores esculpidos en mangas de camisa. Vacaciones en la playa… ¡Ay, qué vacaciones!

Descifremos ya este galimatías. Miro abajo y ¿qué leo?: un hotel de ensueño en el corazón del Caribe. ¿No estábamos en las Canarias, o en la Costa del Sol, o al filo de la propia Costa Daurada? Qué va, veraneamos en el paradisiaco Ocean Coral & Turquesa Resort, en Puerto Morelos, México, que es lo mismo. Firma la hoja publicitaria la enseña hotelera H10. Pensando en ti.

Fernando Gallardo 

Una lógica ilógica

miércoles, enero 14th, 2009

He convocado para el próximo 9 de marzo una nueva jornada de debate entre hoteleros sobre cómo superar la crisis y vencer los grandes desafíos que ofrece 2009. El seminario está previsto que se celebre en los salones del hotel El Rodat, en Jávea (Alicante) y se plantea como una continuación normalizada de las jornadas que hemos venido celebrando desde hace dos años en La Ruina Habitada. Recuerdo lo harto provechosas que fueron las jornadas de Arquitectura de los Sentidos celebradas en agosto de 2008 en Chile. Ya el hecho de que algunos hoteleros se sienten alrededor de una mesa a debatir con otros colegas de gremio rubrica el talante de quienes se reúnen y anticipa el rosario de sinergias que entre ellos se irá granulando en los meses venideros. El saber enriquece, pero el saber común enriquece mucho más.

Este éxito no esconde la realidad mezquina de quienes creen que compartir el conocimiento es sentar a comer al enemigo en casa. No diré sus nombres, pero altos empresarios de la cosa también los hubo aquellos días. A su entender, la Arquitectura de los Sentidos sólo tiene sentido cuando beneficia únicamente su negocio. Viven en la inopia, les digo. Ilusos y poco avezados en la comprensión de esta época en que viven, se imaginan un mundo aún feudal en el que el señor de la guerra domina su castillo y los labrantíos a su alrededor. Ni se imaginan que, adentrados en el siglo XXI, habrán de ejercitarse -lo quieran o no- en los intríngulis de la sociedad del conocimiento, donde compartir la tecnología, el saber y las ventajas que ésta proporciona favorece el crecimiento de sus empresas y las prestaciones de los equipos humanos que las trabajan.

La eclosión de la cocina española en el mapamundi sólo puede entenderse desde la perpectiva de esta gestión del conocimiento. Porque ha sido gracias a la sociedad que han formado los grandes chefs españoles, sin temor a compartir el resultado de sus experimentaciones, lo que explica tanta novedad, tanto ingenio y tanta vanguardia como hoy exhiben los Adrià y compañía. Lo veremos a partir de mañana en el acontecimiento gastronómico del año: Madrid Fusion.

Ser competitivo no es ser mejor que el vecino, sino diferente. Quedarse solo en la vida, como en una calle sin más bares que el tuyo, te condena irremisiblemente al ostracismo. Algunos deberían reconocer que un hotel ostra, hermético a todo lo exterior, no tiene hoy mucho sentido por muchas vueltas que le demos a la Arquitectura de los Sentidos.

Fernando Gallardo

Cómo triunfar en el féisbuk

domingo, enero 11th, 2009

Recomiendo entrar en la página Facebook del hotel Villamarina Club. A quienes piensen que me he vuelto loco por recomendar un establecimiento tan alejado de la arquitectura de los sentidos he de explicar que mi sugerencia se refiere exclusivamente al tratamiento de la información que este establecimiento propone en Internet. De su orden arquitectónico o diseño de interiores podemos hablar otro día, y seguramente el juicio crítico sería menos complaciente.

Por eso ¡nvito a los foristas de La Ruina Habitada que solapen sus prejuicios con un análisis pormenorizado de la página empresarial que el hotel acaba de colgar en Facebook. Es un modelo de información, ordenada, clara y útil. Pero es que, además, se me ha revelado como un modelo de utilización de las posibilidades Facebook. O lo que es lo mismo, de captar la idiosincrasia de su clientela a través de las herramientas 2.0 que hoy regala Internet.

Veamos. La página en cuestión está encabezada con las lógicas referencias institucionales, direcciones, instalaciones y servicios…, de igual modo a como otros hoteles lo han hecho en sus páginas Facebook. A continuación aparece el Muro, que es ese tablón de anuncios donde todo el mundo opina y se establece el debate pertinente en torno al hotel. Un debate que se sigue bajo los epígrafes que el propio establecimiento desea suscitar. La página se cierra con un epígrafe en el que se abren las puertas de la crítica, un detalle de riesgo que solo los hoteleros valientes y confiados en lo que tienen se atreven a afrontar. Y de qué manera…, con su clasificación por estrellas y todo. No las estrellas que otorga la Administración, sino las de los clientes, que son quienes posibilitan el negocio.

En la columna derecha, además de los ingredientes Facebook y amigos y de fans del hotel, Villamarina Club incluye la fuente de opiniones de Tripadvisor. Hay que recordar que, más que un hotel al uso, el establecimiento opera como un club de vacaciones para la clientela fundamentalmente británica. Y ahí sí que Tripadvisor ofrece un mayor calado. Bajo estas opiniones, el hotel cala una zona de videos para los divertimentos y eventos que en él se celebran. Notas y eventos resueltos como complementos a pie seguido. El hotel publica a la luz de la calle su programa de actividades y animación.

La columna incluye asimismo un recuadro para el seguimiento de las novedades (RSS) y de lectura de los blogs dedicados a él. También, un cuadro de resultados a las encuestas que desea afrontar para el mejor conocimiento del comportamiento de sus clientes. Y lo finaliza con una llamada a Delicious, que es un conocido referente de marcadores personales. En este caso, orientado a todos los servicios que el lugar (Salou) ofrece a sus clientes, en sustitución de ese listín telefónico de servicios locales que la mayoría de hoteles incluyen todavía en los tapetes de sus habitaciones.

Sin duda, el Villamarina Club es un hotel mejor preparado que los demás para afrontar la crisis.

Fernando Gallardo

Una patada en los testículos

sábado, enero 10th, 2009

puntapie Brutal, pero ocurrente. Y, en estos tiempos de crisis, aliviadora. Es lo que merecen algunos hoteleros.

Que no se me entienda mal. Ni peor. Lejos de mi intención el profanarle a nadie su templo sagrado de la reproducción. Lo que pretendo comunicar con esta estulticia es que los buenos hoteleros se distinguen por sus ideas ocurrentes, llenas de ingenio y simpatía, aun de provocación, como las que impone el márketing viral en Internet. Seguramente algunas pasarán por peregrinas, pero de indudable eficacia comunicadora.

No me refiero ahora al robo de un escaño en el Congreso de los Diputados, sino a lo último aparecido en la red y que he sabido gracias a Facebook: "un tipo subasta en eBay recibir una coz en los güitos". ¿Será posible esta tontería? Pues sí, y con toda suerte de explicaciones sobre el trámite. Uno pincha en el anuncio de eBay y se encuentra la puja en toda su crudeza.

El caso es que esta simpleza me ha despertado esta mañana entre comentarios, réplicas y contrarréplicas de varios usuarios de Facebook, que continúan a estas horas y puede seguirse en el siguiente perfil: Ignacio Fernández Sobrino. No puede negarse que la estupidez humana llega a unas cotas a veces inesperadas, pero tampoco que el tema da que hablar. Y mucho, que es de lo que se trataba en este caso. La ocurrencia de un valenciano provoca ríos de tinta (virtual).

Sobrevivir a los malos tiempos exige conocer y utilizar todas las maneras posibles de llamar la atención, especialmente el denominado márketing de guerrilla sobre las cualidades o las diferencias del hotel que uno quiere defender en la selva de la competencia. Esta táctica no es mía, sino de un amigo que es el gran pope del asunto en Microsoft España, Luis Martín. No hace mucho compartimos las tablas de un seminario sobre desarrollo hotelero en el valle de Benasque y se presentó con la etiqueta que requería su disertación: en uniforme de boina verde…

El hotel, más que nunca, está exigido de ser diferente y comunicarlo. Si alguien está pensando en guerrear con rebajas que vigile sus balances con una proyección en el largo plazo. Si alguien decide que lo correcto es competir siendo distinto a los demás que no lo esconda. La comunicación se nutre de presupuesto y de ideas. Sobre todo, de muchas ocurrencias.

Como la dejarse dar en las partes pudendas un impacto de cafre a beneficio de inventario.

Postdata. ¿Y quién es Ignacio Fernández Sobrino?, te preguntarás, mi lector. Ignacio es el director regional de Castilla y León de Antena 3 Televisión y Onda Cero. Un periodista superlativo. De los pocos que conozco entregados a la reflexión sobre las nuevas tecnologías de la comunicación. Su manera de entender el periodismo en la red apunta a lo que tal vez esté por venir, que no será únicamente la fabricación de noticias -en manos ya de los propios lectores-, ni la agregación de contenidos -Google tiene ganada la batalla de antemano-, sino la prescripción de lo informativamente relevante. Y para este ejercicio es imprescindible ponerse en la mente de los lectores, conocer sus deseos y necesidades, acompañarles a diario por la calle de sus aspiraciones y administrarles en consecuencia el adecuado material informativo. Noticias llamativas, como la del puntapié en los güevos o la de ese hotel que va a inaugurar un spa en la penumbra de su antigua almazara.

Fernando Gallardo

Habas contadas en las agencias de viajes

viernes, enero 9th, 2009

mafalda mundo Ayer asistí a un seminario internacional organizado por la ACHET, que es la patronal de las agencias de viaje chilenas. Presidido por el presidente de la entidad, Guillermo Correa, intervinieron como ponentes el gerente corporativo de las aerolíneas LAN, Pedro Margozzini, el gerente de Estudios de la Cámara de Comercio de Santiago, George Lever, y, como invitado estrella, el consultor turístico neozelandés, Dave Bamford. La conclusión ya venía dictada por el estado de ánimo de los participantes: ¡crisis!

Tras una resignada ponencia del presidente de ACHET, en la que enfatizó un mal disimulado optimismo, dentro de lo políticamente correcto, el representante de la Cámara de Comercio realizó una brillante exposición del panorama mundial económico y su aplicación al sector turístico chileno, con constantes referencias a España. Ello diluyó, quizá, el mensaje que el seminario podría haber trasladado a las agencias chilenas, uno de cuyos patrocinadores en el evento ha sido el grupo de ediciones Ladevi, que distribuye la revista profesional Editur  en toda América Latina. Esto es, que independientemente de la crisis económica actual se manifiesta en toda su intensidad otra crisis de carácter estructural que concierne a los intermediarios turísticos desde la aparición del fenómeno Internet.

La aerolínea LAN soslayó de modo correcto y muy político los guiños lanzados al respecto del comisionismo de agencia por parte de su patronal. Y así se resolvió todo, dentro de una corrección política tan formal como ineficiente para quienes deberán afrontar su futuro con mayores incertidumbres aún por la convicción de los hoteles de que ellos, a su vez, tampoco sienten ya la intermediación de la agencia como algo imprescindible para su subsistencia.

Y le llegó el turno al sonriente Bamford, que intentó percutir en las conciencias de estos agentes tan correctos mediante la significación que adquiere la demanda de turismo interior como arma para amortiguar los efectos de la crisis. Su revolucionaria propuesta fue la de conformar productos turísticos propios y exclusivos, que ilustró con ejemplos surgidos en Nueva Zelanda, como el del avistamiento de ballenas, el cicloturismo y los deportes extremos. Alternativas que han alcanzado un notable éxito en su país y que él pensaba aplicables en Chile. En España nos mueve más un masaje balinés y una buena cena, pero lo importante aquí es sabe que a la crisis se sobrevive con alfgo tan simple como la tenencia de un producto. Si no se tiene, es decir, si solamente se intermedia uno puede quedar a expensas, no ya de otro intermediario mejor, sino de quien tiene el producto. El hotel, principalmente.

Por eso no resulta difícil prever que, rebajadas las comisiones de las líneas aéreas, lo próximo por ver será la rebaja de las comisiones por reservas en los hoteles. Ésta será, probablemente, uno de los efectos estructurales más relevantes de la actual crisis económica. Como subrayó Margozzini -el discurso más inteligente del seminario-, esta crisis se va a superar sin tirar los precios ni apurando los costes, remedios ambos que producirían un desgaste de marca (¿por qué lacerar una marca consolidada a través de una vida en apenas dos años de crisis?), sino mediante la exploración de nuevos mercados.

Y, ¿dónde se encuentran esos mercados incógnitos? Está claro: en Internet, el terreno que las agencias de viajes tradicionales se resisten a pisar no sé si por prudencia, por inteligencia, por desconocimiento o, simplemente, por resignación. Que fue el ambiente que percibí ayer en el seminario.

LAN y el experto neozelandés lo tenían muy claro desde el principio. El gran escenario de la industria turística es ya Internet. Y por eso, la aerolínea chilena anunció como medida excepcional para combatir la crisis el aumento de su presupuesto en publicidad para 2009.

¡Olé tus c…!

¿Cuántos hoteles harán lo mismo?, me pregunto.

Fernando Gallardo

Ducha o bañera

viernes, enero 9th, 2009

Quién no ha dudado entre instalar una ducha o una bañera en la habitación de su hotel. A veces es difícil conciliar ambas opciones cuando no se tiene espacio para ello. Y, cuando ambas existen, la ducha suele ser una cabina de última generación, mientras que la bañera es… la de toda la vida. Si acaso, acompañada de unos chorritos de hidromasaje que se publicitan sin pudor como jacuzzi (¿tiene idea alguien de lo que es, en verdad, un jacuzzi?).

Pero no todo en la ducha es esplendor y jolgorio. Recuerdo haber estado en algunos hoteles donde me he rebanado el tórax piel por entrar en la ducha. Incluso he descrito estos artilugios como… edículos (consúltese el dicccionario). Y por eso añoro duchas cual la que poseo en La Ruina Habitada, que son el escenario adecuado para aunar el placer y la higiene, el afán terapéutico y el ars aquitectonica.

¿La tendencia? A mi juicio, ducha y bañera ofrecen constituyentes distintos y atractivos necesarios para el futuro Hotel de los Sentidos. La estadística es elocuente a favor de la ducha frente a la bañera convencional, dada la escasa disponibilidad de tiempo del viajero actual. Ello no empece que en ese minuto y medio de agua a espuertas todos soñemos con un flujo hídrico tipo lluvia: Rainshower. Y, sin embargo, la bañera debe renacer de su obsolescencia y ofrecerse al huésped con ese mismo sentido lúdico, terapéutico e higiénico definido para la ducha. Estoy pensando en una caja de baño tipo onsen, como las que se prodigan tradicionalmente en Japón, que permite sumergirse completamente en el agua y obtener los beneficios visuales de un escenario vegetal o simplemente lúdico.

¿Tú qué opinas? Responde a esta encuesta.

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    Resultados:

  • Hoteles participantes suscritos a este Foro: 156
  • Partidarios de la ducha: 99 (65%)
  • Partidarios de la manta: 57 (35%)
  • Partidarios de ambos: 10%

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Fernando Gallardo

Esto del Foro funciona…

lunes, enero 5th, 2009

Bueno, bueno, bueno… No me imaginaba yo ni por asombro que la respuesta de nuestros foristas fuera tan rápida en la aplicación de las nuevas herramientas que Nuestra Señora de Internet pone a la disposición de todos. En concreto, esa plataforma de redes que últimamente suscita el interés no solamente de los amigos, sino también de las empresas: el Facebook. El invento del siglo para quedarse retratado. La comunidad más abierta del planeta. Y, que se me lea bien, el CRM del futuro.

A lo largo de 2008 he venido escuchando por parte de muchos prójimos su negativa a inscribir sus datos en Facebook por miedo a salir retratados en público. Que si esto es un club de adolescentes, que no quiero ser detectado por Hacienda, que así somos más vulnerables a la delincuencia organizada… Como si el hecho de salir a la calle no fuera ya un retrato en sociedad, o como si Hacienda fuera tonta, o nuestros delincuentes comunes son los más listos del universo que rastrean mejor que los policías nuestras conversaciones informales en Internet.

He oído cosas ridículas, absurdas, como la protección del derecho a la intimidad. Un derecho que muchos creen natural, cuando las tres cuartas partes de la Humanidad no sabe qué significa claramente este concepto. Y no me refiero únicamente a la conciencia luterana de que todo lo que se hace en privado debe poder hacerse en público, a diferencia de esa otra farisea que permite ocultar lo que en conciencia daría vergüenza mostrar a los demás.

Facebook, pese a quien pese, es una poderosísima herramienta de comunicación grupal y servirá a quien la sepa utilizar como un sistema ágil y barato para relacionarse con la clientela. Por eso no me sorprende que en menos de una semana, fecha de publicación de mi artículo sobre la tecnología en tiempos de crisis, más de 30 de nuestros foristas se hayan dado de alta en Facebook. Lo que sorprende es que se hayan demorado tanto en comprender que si uno vive de los demás -los clientes- necesariamente tendrá que comunicarse con los demás. Si uno desea que lo quieran -los clientes- necesariamente habrá de exhibirse allá donde estén los demás. Y Facebook es la solución. Hoy por hoy.

¡Bienvenidos, pues, al club de La Ruina Habitada! Tenemos un grupo formado allí donde compartiremos información con otras personas y empresas no foristas, pero que seguramente leerán nuestros debates y aprenderán de ellos. Ésta es su dirección en Facebook.

Por supuesto, el Foro de la Ruina sigue vivo aquí. Trasladaremos a Facebook las convocatorias que realice este foro, como la que el próximo lunes 9 de marzo se celebrará en el hotel El Rodat (Jávea, Alicante, España) sobre este asunto tan de actualidad: Ideas para combatir la crisis hotelera en 2009. Quien desee asistir puede apuntarse aquí.

Es una convocatoria que prolonga las ya organizadas anteriormente en La Ruina Habitada. Y, como aquellas, completamente gratuita.

Os espero en El Rodat.

Fernando Gallardo