Generación geek

agosto 7th, 2008

¿Alguien ha pensado en la generación geek como un cliente del hotel? Seguro que sí, porque es la clientela que está por venir, los huéspedes del futuro. Sentidos, experiencias, emociones… Ellos también son hedonistas y exigen estos placeres como condición de su viaje. Son jóvenes sin complejos ni problemas de bolsillo y gozarán de un patrimonio generoso dentro de unos años, cuando sean definitivamente mayores.

¿Sin complejos? Bueno…, los habrá que se sientan incómodos en un hotel que no les ofrezca los bártulos apropiados para su ocio y su negocio. Porque los hoteles de las nuevas generaciones habrán de disponer de espacios y mobiliario adecuados para seducir a estos hijos que navegan por Internet como pasea Pedro por su casa, que escuchan música encapsulada en terabytes, que utilizan los mandos de un videojuego con mayor virtuosismo que Han Solo en la Guerra de las Galaxias, que transfieren sus fotos y sus videos en el mundo Flickr, Myspace o YouTube… En fin, que trabajan igual desde casa que desde el hotel. No son extraterrestres. Son hijos de cada quisque. Y demandarán su propio espacio, como el que presento en esta imagen tan futurista de un puesto de trabajo para geeks. ¿Serán así las mesas de trabajo en las habitaciones del futuro?, te preguntarás.

Por qué no. Yo tengo una workstation muy parecida en mi oficina de Madrid y aún no me he instalado del todo en el futuro…

¿No será más bien que alguno anda con retraso?

Fernando Gallardo 

Luces y sombras, un duelo estético

agosto 6th, 2008

Más adelante, en este Foro, disertaré sobre uno de los tres libros que han inspirado La Ruina Habitada. Me refiero, ya se sabe, al Elogio de la sombra, de Junichiro Tanizaki. Pero hoy simplemente quiero ilustrar con imágenes cómo se inicia uno al estudio de la luz en la penumbra. Es una danza ritual y momentánea que se salda con la belleza.

En la conceptualización de los espacios, la luz y la sombra revelan las formas. En la translucidez del vidrio, ellas libran un particular duelo por definir los reflejos. Que, a su vez, gracias a ellos, la arquitectura puede regalarnos con la percepción simultánea de distintos lugares.

Que cada uno piense lo que se le antoje, pero nadie permanezca indiferente a esta emoción.

Ser diferente también en la montaña

agosto 4th, 2008

He vuelto a La Ruina Habitada desde la sierra de Mampodre, al norte de León, donde me he machacado lo poco que ya me faltaba por machacar en una interminable semana de excursionismo a pie cabal. Pico de la Cruz, pico de las Castellanas, puerto de Ventanielles, Vegabaño, de La Uña a Soto de Sajambre… En fin, algo agotador pero absolutamente recomendable. Para todos, incluso para los más perezosos.

¿Dónde nos hemos alojado el grupo de amigos que íbamos y yo? Pues a lo mejor que nos hemos encontrado. Nada para turbar los sentidos. En Acebedo estuvimos en El Sol de Mediodía: una casa rural bastante corriente cuyo plato fuerte nos pareció la atención dispensada por su propietaria, Esther. Agosto y la casa estaba vacía… En Soto de Sajambre nos hospedamos en el Hostal Peñasanta, bastante vulgar y, sin embargo, encontramos abarrotado de excursionistas. Alguien me puede recordar aquí el lema del imperator de la hotelería mundial Conrad Hilton: localización, localización, localización… De acuerdo, Acebedo no puede competir con Soto de Sajambre, un mito en la montaña como otros pocos señalados con el dedo en los Picos de Europa: Bulnes, Cabrales, Caín, Posada de Valdeón, Oseja de Sajambre… El Hostal Peñasanta no es un destino turístico, pero Sajambre sí. La pena es que ni Acebedo ni su casa El Sol de Mediodía lo sean. La solución, pues, estriba en crearlos.

¿Qué argumentos tiene Acebedo para convertirse en un destino turístico de cierta importancia? Habida cuenta de que es base de partida para las excursiones al macizo de Mampodre, en tanto estas montañas sean un reclamo para los senderistas el argumento de Acebedo pesa poco. ¿Acaso existen más posibilidades de que El Sol de Mediodía lo sea? Sí, naturalmente. Pero su propietaria debería antes imaginar un no-lugar, en lugar de esa casa rural tan gustosa como las otras 40.000 que existen en nuestro país. Ya lo hemos discutido en nuestras jornadas. Lo que El Sol de Mediodía debería afrontar para no quedarse vacío el mes de agosto (no digamos ya en invierno, ni en estos tiempos de crisis…) es competir con otras casas rurales, con otros alojamientos de montaña, no por ser el mejor, sino por ser único.

Aquí sí que hay milagro: be different, Esther! 

Fernando Gallardo  

Frases dichas, palabras oídas

agosto 3rd, 2008

“La vida no se mide por el número de respiraciones que tomamos, sino por los momentos que nos dejan sin respiración”. Esta sentencia tan adecuada a ese Hotel de los Sentidos que todos queremos nos ha sido remitida por Fernando Terán, director del Balneario de Solares. Antes ya nos había regalado esta otra sugerente frase: «el mar rompe la roca, no por su fuerza, sino por su constancia».

Sirva este epígrafe para que cada cual añada la frase que más le guste, o le resulte oportuna, o crea que le servirá a los demás en esta hermandad que estamos creando de sueños, sensaciones y plenos sentidos. Envíanos la tuya. 

Hermanos de sueños

julio 31st, 2008

Sueños de hormigónEsto es lo que son todos los hoteleros, arquitectos y diseñadores -y algún que otro consultor turístico allende los mares- que durante esta última semana se han suscrito a este foro. El otro día comprobé la estadística, por aquello de saber cómo nos va en el recién nacido de Internet, y resultó que unos 600 profesionales de la cosa habían husmeado el olor de lo que aquí se está cociendo. Pues muy bien, ¿no?

Hoteleros, arquitectos, diseñadores y los tales consultores de la cosa han dejado aquí sus señas y participan en los debates de este foro porque, como ha escrito Carlos Tristancho, son -somos- unos hermanos de sueños. Tristancho es propietario, junto a su mujer Lucía Dominguín, del Monasterio de Rocamador. Y, más recientemente, del hotel La Comarcal, una verdadera experiencia de los sentidos en el pueblecito pacense de La Parra. Deberíamos todos ir en peregrinación, como hermanos de sueños, a saborear los guisos de abuela que se sirven en esa casa, o el jamón pata negra auténtico -como el que catamos en La Ruina Habitada- que pone Carlos sobre la mesa, o esparcirse por los suelos en los chill-outs privados que esperan a los amigos de los hermanos de sueños cuando hayan descubierto por qué Carlos y Lucía viven como viven, es decir, disfrutan de la vida, que es siempre un propósito más inteligente que el vivir por vivir.

Pues el hotelero Tristancho, antes cómico, director de cine, guionista, vividor, eterno chaval, amante de la Dominguín, compañero de la Dominguín, amigo de la Dominguín -qué envidia ser Carlos y Lucía al mismo tiempo- y ahora hermano de sueños nos ha escrito que a lo largo de su vida estos vínculos -la hermandad de sueños- se vuelven más poderosos que los de la sangre.

La Ruina Habitada le provocó un placer que lo ha empujado a la siguiente reflexión. Primero, que el orden material que nos axfisia nos convierte en plañideras a nosotros que nacimos soñadores. Dejemos, pues, de llorar y sigamos soñando, que esta revolucion sí que es nuestra. Segundo, que existen necesidades que los viajeros no saben que tienen, por lo que los hoteles del siglo XXI habrían de ser más conceptuales y menos decorativos. Y tercero que de todo esto nace un nuevo proyecto llamado Balnerario del Alma.

Vale, Carlos, ardemos todos en deseos de que nos cuentes aquí, exhaustivamente y con tranquilidad, en qué consiste vuestro proyecto -Lucía y tú, otra vez- de un balneario para la curación de nuestro bien más preciado. Pues si esta sociedad del bienestar ha invertido tanto dinero y tanto conocimiento para la salud física qué desperdicio no invertir lo mismo, o tanto más, en la salud del ánima.

Con el nihil obstat de la Iglesia o sin él.

Fernando Gallardo

Punto de vista

julio 27th, 2008

A mediados de agosto saltaré al desierto de Atacama con la intención de echar un vistazo a un nuevo hotel propiedad de Miguel Purcell, uno de los empresarios chilenos más audaces y que me acompañará después en nuestro Taller de Arquitectura de los Sentidos, que se celebrará en Valparaíso. Conocí a Purcell hace 15 años, en el hotel que hizo construir su padre en la estación chilena de Portillo, donde se llega a esquiar a 5.000 metros de altitud. Ahora su hijo se ha destetado con este deslumbrante visor del desierto atacameño, el hotel Tierra de Atacama, en los exteriores de la pintoresca localidad de San Pedro de Atacama. Cuando lo vea prometo contar en esta página cómo ha sido la experiencia y si colma todas mis expectativas.

El diseño ha corrido a cargo de los arquitectos chilenos Rodrigo Searle y Matías González. Promete y mucho.

Quien me conoce intuye ya qué es lo que me va a inquietar más en este proyecto. ¿Habrán sido capaces estos arquitectos de perfilar un marco refinado al paisaje que se adivina en la fotografía de abajo? Pertenece al volcán Licancabur y el punto de vista es el eje geográfico del propio hotel. Miguel Purcell habrá de responder en la jornada de reflexión que celebraremos junto a un centenar de hoteleros y empresarios chilenos el primer día, en Valparaíso. Nos vemos.

  

Fernando Gallardo

Entre nosotros nos saludamos

julio 27th, 2008

«El mar rompe la roca, no por su fuerza, sino por su constancia.» Ésta ha sido la última aportación que nos ha llegado al Foro de la Ruina por parte del responsable del Balneario de Solares, Fernando Terán. Recibimos su espuma y nos entregamos a la perseverante tarea de de ser marea y viento, acto y pensamiento. Día a día, año tras año, nada parece desgastarse en el horizonte. Y, sin embargo, el oleaje cincela los cimientos del paraíso. Un nuevo paisaje nace del tiempo. Hemos de trabajar con esfuerzo y paciencia, sin dejar que el desánimo y las piedras nos ahoguen, sin esperar que al otro lado de la bahía aparezca otra flota de remos y velas.
Si quieres saludar a los miembros de este foro, éste es tu espacio. Estamos recibiendo ya saludos y mensajes de participación. Vamos a ver lo que da de sí este foro. Un saludo para todos. Y perdón por tener en inglés una parte del sistema de navegación de este foro. Cuando nos pongamos en serio, pasado el verano, actualizaremos las traducciones. Esto es sólo el inicio… Fernando Gallardo

Viaje hacia los sentidos

julio 24th, 2008

Érase una vez una pequeña hotelera madrileña afincada en Sevilla (Hotel Holos) que por arte de birlibirloque conoció a un soñador que hablaba de liturgias. Este soñador, muy Gallardo, le invitó a su casa con la promesa de que haría un viaje hacia los sentidos, ruinas pasadas que darían paso a nuevos pilares del ser (mayo 2008).La experiencia fue tan inquietante y a la vez tan maravillosa que la pequeña decidió continuar las enseñanzas del maestro retomando el camino hacia la arquitectura de los sentidos (julio 2008). Quería ver si sería capaz de abrir los ojos y ver de otra manera lo que le rodeaba.La primera parada, como era de esperar, la hizo en Les Cols. Un “castillo de cristal” donde, en la puerta, le esperaba su princesa para tenderle una mano y ayudarle a conectar lo terrenal y lo onírico, la rigidez de la arquitectura y el mundo interior. Esa noche la pequeña creyó tocar el cielo. Soñaba con elementos que estaban y no estaban: la no-cama, el no-grifo, la poza purificadora de lo superfluo… El concepto de no-hotel tomaba carta de naturaleza. ¡Toda una experiencia que es necesario vivir!Bardenas RealesA la mañana siguiente y después de un “sí” desayuno en una “no” mesa, la pequeña decidió seguir el camino de la huerta y puso rumbo a Tudela, donde hizo su siguiente parada: el Aire de Bardenas. Contenedores de ensueño que emergían de entre los trigales acunándose en un río de piedras. Disfrutó tumbada en el alféizar de la ventana soñando con horizontes lunares donde las Bardenas Reales, los molinos de viento y todas las personas que allí estaban pasaban por la plazuela bailando al son que marcaba Eolo. La arquitectura se volvió más flexible y permitió a la pequeña jugar al escondite con los sentidos. Entre cajas de verduras, tuvo la suerte de volver a compartir con la dueña del lugar y con el Gallardo caballero experiencias y torrijas. Todo un deleite para el espíritu y para el paladar que nadie debería perderse.La tercera parada fue casi anecdótica: el hotel Tximista, en Estella. Untigua fábrica harinera junto a la carretera, donde la pequeña se dedicó a pasear por su jardín dejando reposar los sentidos. Pasó sin pena ni gloria. ¡No siempre todo va a ser de ensueño! Sin embargo, la pequeña no se conformaba con marcharse de Estella sin hacer los deberes, así que decidió emprender un paseo por el casco histórico de la ciudad -San Pedro de la Rúa, San Miguel- y comprobar cómo los arquitectos de antaño utilizaban también la arquitectura a su antojo en el diseño de las iglesias: columnas que se retuercen como divertimento para solucionar errores, torres que se levantan hacia cielo y claustros que con el tiempo pierden sus muros permitiendo así que se escapen sus plegarias.Desgraciadamente el viaje hacia los sentidos llegaba a su fin, rumbo hacia el último destino: Hegia, en Hasparren (Francia). Sin embargo y antes de que nuestros caminos se dividieran, el maestro propuso hacer parada y fonda visitando a unos amigos en el hotel Castillo de Gorraiz (Pamplona). Mujeres vestidas de blanco con sus recién estrenados maridos, peinados barrocos que adornaban las cabecitas, chaqués y perifollos se mezclaban con todo un ejemplo de cariño, trabajo, tesón e ilusión de unos hermanos que se nota ponen pasión y dinero en todo lo que hacen. Nos mostraron el ala nueva de su Castillo, donde dijeron haber aplicado a su manera, la visión crítica del caballero Gallardo. La cruz fueron los excesos en su decoración; por ejemplo, esas maravillosas obras de arte firmadas por manolo Valdés y semiocultas tras unas lámparas de fuego… La cara, esos platos y platillos que nos regalaron el paladar adornados con la exquisitez del trato que recibimos. ¡Cada uno a su manera, deberíamos aprender todos a trabajar con la misma pasión que ellos, los hermanos Díez de Ulzurrun, criados a los pechos de la histórica Venta de Ultzama, que sigue regentando la madre de éstos en el puerto de Velate!Finalmente y ya volando sin el maestro, pero acompañada de su amor sereno, la pequeña tocó tierras gabachas, donde se las prometía magistrales. Hegia no es un hotel convencional. Es una granja del siglo XVII donde el arquitecto jugó a aproximarse a la Arquitectura de los Sentidos: senderos de retama que te guían hacia el lugar como si de un ritual se tratara, escalera sublime donde las distintas aristas se acercan sin tocarse dejando espacio a las sutilezas, jardines maravillosos que coronan paisajes de cuentos de hadas, habitaciones donde confluyen algunos de los elementos vistos en anteriores paradas y un camino iniciático hacia el mundo del sentido del gusto, donde Arnaud -el propietario- nos esperaba para que compartiéramos con él y con el resto de sus “invitados” su casa y sus liturgias. Todo un lujo de detalles para vivir en comunidad (la pequeña echó de menos un poco de silencio y de intimidad donde perderse con su marido a pesar del entorno y de la preciosa habitación que le tocó en suerte). Habría sido un lugar mágico si el precio que pedían por compartir su mundo no fuera tan excesivo: ¡650 euros!Aquí terminó la pequeña su periplo, con la convicción de que este camino hacia los sentidos tiene que continuar. No quiere conformarse y pretende seguir aprendiendo, bien sea mediante su propia experimentación (seguro que iniciará nuevos viajes), bien por lo que los demás le cuenten de lo visto y aplicado por ellos.¿Alguien se anima a compartirlo?Carmen Ortega, hotel Holos (Sevilla)